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sábado, 14 de julio de 2012

"Parte de la Historia de Aragón"


A unos diez kilómetros al sur de Zaragoza se alza el monasterio de Santa Fe, que es, junto con el de Veruela, Rueda y Piedra, uno de los cuatro grandes monasterios cistercienses de Aragón. A pesar de tener un esplendoroso pasado, los historiadores afirman que el estado actual es "lamentable". Reclaman una rehabilitación urgente para una construcción que, según el presidente de la Asociación de Vecinos Tomás Pelayo de Casablanca, el historiador Gonzalo Martínez, forma "parte de la historia de Aragón".
Con el objetivo de informar y sensibilizar a todos los vecinos de Santa Fe, Zaragoza, Cuarte y Cadrete de la necesidad de recuperarlo, el sábado 23 de junio se celebrará la III jornada cultural del monasterio.
Otro municipio
El cenobio, cuyo pórtico e iglesia fueron declarados bienes de interés cultural (BIC) en el 1979, se encuentra en el término municipal de Cuarte, pero corresponde a Zaragoza, y concretamente al distrito de Casablanca. Por ello, Gonzalo Martínez lleva desde 1976 intentando que los gobiernos "no dejen de lado" la reforma integral de la construcción arquitectónica.
Para él, la historia del monasterio vivió un momento crucial después de la Guerra de la Independencia "cuando sufrió un saqueo atroz por las tropas napoleónicas". En la última época, desde 1835 (tras la desamortización de Mendizabal y cuando pasó a manos particulares) y hasta la actualidad, ha entrado "en una tremenda decadencia".
Una de las últimas propuestas de Martínez fue la creación, en el 2004, del proyecto instituto de Estudios huervenses--monasterio de Santa Fe para "recuperar la memoria histórica de la comarca". Para cumplir su propósito, enviaron una carta al alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, pero no recibieron respuesta.
Aragón, indica Martínez, le debe al monasterio el árbol de Sobrarbe que aparece en el escudo de la comunidad, el cual creó Gauberto Fabrizio de Vagad, y que "también aparece en el escudo que hay en el monasterio", además de "excepcionales personajes que estudiaron" en el propio centro.

Olvido
Otro historiador del arte como Santiago Ruiz de Temiño destaca que la gran cercanía física entre el cenobio y la capital aragonesa "contrasta de forma significativa con el olvido tan prolongado y la escasa atención que ha recibido". Apunta también Temiño que el estado de la edificación es "ruinoso" y que el hecho de que esté en manos particulares, desde 1835, ha impedido "su normal mantenimiento", y ha acelerado su "degradación y rotura en muchos de sus puntos más críticos y vulnerables".
Para Temiño, la utilización de la iglesia debe acomodarse a las exigencias actuales de nuestra sociedad "ya sean de tipo cultural o más ligadas al uso litúrgico para el que fue concebida". Él será uno de los presentes en la jornada cultural y espera que esta sirva para poner en valor el monasterio y como acicate para que las "iniciativas ciudadanas, propietarios e instituciones públicas o privadas y autoridades políticas competentes lleguen a un acuerdo para su recuperación, conservación y gestión". (Óscar Fernández Civieta. el Periódico de Aragón)

sábado, 23 de junio de 2012

"Santa Fe organiza una jornada lúdica y cultural para recuperar su monasterio"

"Construido en 1341, reedificado en el siglo XVIII y declaradas su portada principal y su iglesia como monumento histórico-artístico nacional en 1979. Es el Monasterio de Santa Fe, actualmente “casi en ruina total”, según los vecinos del barrio de zaragozano, y protagonista de una jornada que la asociación vecinal del distrito ha organizado este sábado con el objetivo de sensibilizar y reivindicar la recuperación de esta gran abadía cisterciense. Una jornada que contará con numerosas actividades, dirigidas a todos los públicos y que cuenta con un programa dividido en dos vertientes: la lúdica y la cultural, “pero siempre con el lado reivindicativo en el telón de fondo”, apunta Narciso Samaniego, presidente de la Asociación de Vecinos de Santa Fe de Huerva, entidad organizadora de los actos.

Así, las actividades lúdicas comenzará con una excursión desde la Fuente de la Junquera hasta el Monasterio de Santa Fe, “que persigue sensibilizar también a los vecinos de los barrio del sur de la ciudad y animarles a que participen en la jornada”, dice Samaniego. Un taller de dibujo infantil, en el que los más pequeños demostrarán su particular visión del edificio, un campeonato de pádel, una comida popular y animación, ya por la tarde, para los más pequeños, en la plaza de la abadía, conformarán los actos más lúdicos. Mientras, la jornada cultural, que cumplirá su tercera edición, arrancará a las 10.00, con las intervenciones de distintos profesores de Arte y arquitectos que explicarán a los asistentes diversos aspectos relativos a la historia y recuperación del monasterio.
Visita por los rincones de la abadía
Una vez concluidas las charlas, quienes así lo deseen podrán participar en una visita guiada a una zona de acceso restringido de la abadía cisterciense, desde donde apreciar los restos del antiguo claustro y de la iglesia, que dará paso, posteriormente, a una mesa redonda en la que la asociación de vecinos presentará un proyecto de recuperación del monasterio, en el que llevan “meses trabajando”, en colaboración con la junta de distrito de Casablanca, a la que pertenece Santa Fe, y la Diputación Provincial de Zaragoza.
“Necesitamos el consenso de todas las partes y administraciones implicadas para conseguir que el estudio que vamos a dar a conocer se haga realidad. Queremos que el monasterio se destine a usos sociales y culturales. Pero para ello necesitamos el acuerdo de todos para lograr vías de financiación. No podemos dejar en el olvido un espacio como este otros 200 años más”, dice Narciso Samaniego.
La actuación de la Schola Gregoriana Domus Aurea, delante de la antigua capilla de San Lorenzo, pondrá el punto y final a una jornada que, al menos, dejará patente el interés de los vecinos de Santa Fe por salvar un patrimonio que, a su juicio, debería ser “el baluarte y la referencia” de su barrio." (Teresa Martín. Heraldo de Aragón)

lunes, 28 de mayo de 2012

"El arreglo del monasterio sigue en el aire"

La junta cree que 500.000 euros son suficientes para una "reforma blanda". CHA apuesta por que los propietarios cedan su uso y darle una utilidad social.

Manuel es el cuidador de una parte del ex-monasterio
A pesar de que el consenso político para arreglar el monasterio de Santa Fe es absoluto entre la Junta de Distrito de Casablanca (CHA), los ayuntamientos de Cuarte (PAR), Cadrete (PP) y Zaragoza (PSOE), las diferentes partes discrepan sobre cuál es la mejor fórmula para acometer su rehabilitación. La junta ve suficientes 500.000 euros para ejecutar una "remodelación blanda" y el alcalde de Cuarte asegura que con esa cantidad "no harán ni cosquillas", mientras que la Diputación de Zaragoza (DPZ), aunque no se pronuncia, muestra una disposición positiva. En la asociación vecinal de Casablanca reciben con satisfacción el consenso aunque lamentan que haya sido político y no "por motivos culturales hace ya muchos años".La presidenta de la Junta de Distrito de Casablanca, Leticia Crespo, aseguró que lo que pretenden no es hacer una "reforma integral" si no una consolidación que aporte seguridad y que 500.000 euros serían suficientes. Este dinero se podría detraer del convenio entre la DPZ y el consistorio de Zaragoza por el que "se destinarán seis millones de euros para los barrios rurales". Apuntó asimismo que ahora lo que deben hacer es "negociar con los dos propietarios".Este dinero sería cedido por el ayuntamiento a razón de 100.000 euros cada año durante cinco anualidades. Los dos principales propietarios son Antonio Martín y Marisa Hellín, dueños de los pies de la iglesia y de la cabecera, respectivamente. Además, hay otros dueños que ostentan partes pequeñas del monasterio.
CESIÓN El diputado provincial de CHA en la DPZ y concejal de Cuarte, Bizén Fuster, señaló que la mejor opción sería que los dueños "cedan el uso por 50 o 100 años con alguna compensación", lo que evitaría ir "a algún tipo de ejecución urbanística", apuntó. La propuesta de Fuster es hacer que el monasterio tenga utilidades sociales y culturales como la creación de "un pequeño auditorio para conciertos".El monasterio está ubicado entre Cadrete y Cuarte pero pertenece al término municipal de Zaragoza. El alcalde de Cuarte, Jesús Pérez, aseguró que medio millón de euros no daría "ni para sacar el escombro". Para él, se necesita mucho más dinero porque está en un estado "caótico". Indicó que ya se intentó en otras ocasiones hablar con los propietarios y que nunca se llegó a un acuerdo. Pérez afirmó que desde su consistorio ni tienen obligación, ni pueden aportar "nada de dinero".El próximo 23 de junio se celebrará la III jornada cultural del monasterio de Santa Fe en la que participará, entre otros, Santiago Ruiz de Temiño, historiador del arte. Para él, es paradójica la cercanía del cenobio con Zaragoza y "el olvido tan prolongado de las autoridades".Durante este día, apuntó Temiño, habrá un debate en el intervendrán representantes del Gobierno de Aragón y de los ayuntamientos de Cuarte, Cadrete y Zaragoza "para valorar con más precisión qué necesita el monasterio". (Óscar Fernández Civieta. El Periódico de Aragón)

viernes, 18 de mayo de 2012

II Jornada Huerva Vivo: Cadrete - Santa Fe

El próximo sábado 2 de junio la Asociación Huerva Vivo ha programado una caminata desde Cadrete hasta el monasterio de Santa Fe donde se hará una reseña histórica. Más información ver cartel.

domingo, 6 de mayo de 2012

"El monasterio de Santa Fe se consolidará para acoger actos culturales"

"El consenso político per­mitirá invertir 500.000 € para rehabilitar las partes más dañadas y crear espa­cios de usos vecinales.

«No se trata tanto de recuperar lo que fue como de rehabilitar lo que hay», explica Narciso Samaniego, presidente de la asociación de vecinos de Santa Fe. Se refiere al monasterio cisterciense ubicado entre Cadrete y Cuarte, que después de mu­chos años de amenazar ruina y ser objeto de todo tipo de olvidos parece albergar una pequeña es­peranza.

En pocos día se presentará a la Diputación de Zaragoza -para in­cluirla el convenio de inversiones que el Ayuntamiento de Zaragoza tiene para los barrios rurales- la propuesta de consolidar el ceno­bio y consagrarlo a actividades culturales. El monasterio, cuya iglesia corre el riesgo de derrum­barse, depende administrativa­mente del término municipal de Zaragoza y la junta de distrito de Casablanca, que preside Leticia Crespo (CHA), abandera una ini­ciativa que parece que contará con el consenso de todos los gru­pos. No en vano, el PP gobierna en Cadrete, el PAR lo hace en Cuarte, CHA en el distrito de Ca­sablanca y el PSOE en el Consis­torio zaragozano. Además, uno de los históricos escollos eran las re­ticencias de los propietarios, da­do que el monasterio está en ma­nos privadas, pero parece que la idea también convence a los dueños de un edificio declarado Mo­numento histórico artístico nacio­nal en 1979.

Bizén Fuster, portavoz de CHA en el Ayuntamiento de Cuarte, des­taca que el monasterio cistercien­se, cuyo origen se remonta al siglo XIV; «cuenta también con elemen­tos declarados Bien de Interés Cul­tural» y apuesta por «acometer su restauración para que pueda ser un espacio cultural vivo». Así, los na­cionalistas llevaron ayer al pleno de Cuarte y Cadrete una moción -que fue aprobada- por la que soli­citan a la DPZ que dedique parte de 6 millones del convenio firma­do con el Consistorio zaragozano a recuperar y conservar el cenobio. Concretamente se han cifrado en 500.000 euros los que se precisa­rían para una actuación ´low cost' que permitiría recuperar para el uso público ciertas estancias. «Es una actuación novedosa, inspirada en lo que se hace en algunas ciuda­des europeas, que no pretende de­jar el monasterio como estaba ha­ce 200 años sino dotar de vida a lo que aún sigue en pie», explicaba ayer Samaniego.

La propuesta cuenta también con el apoyo de la asociación cul­tural Amigos del Monasterio -que preside Carmen Morte- y de in­numerables vecino de las localidades cercanas que expresan sus in­quietudes en blogs tan significati­vos como 'Si el abad de Santa Fe le­vantara la cabeza'. También desde Apudepa destacan la oportunidad -aún en momentos de crisis- y apuntan que no puede perderse la decoración interior de yeserías y la puerta de ladrillo en arco de me­dio punto, que tiene una cartela que fecha la construcción en 1797. Los vecinos recuerdan, asimismo, que la última intervención en el monasterio data de 1981, cuando se consolidó la torre de la iglesia para que no se venciera. Sin em­bargo, tres décadas después, ésta continúa siendo uno de los elementos que más preocupan y por ello, una y otra vez, se habían so­licitado medidas urgentes y el di­seño un plan director que afecta­ra a todo el conjunto monacal." (Heraldo de Aragón. Christian Peribáñez, 2012)

"CHA quiere recuperar para usos culturales el Monasterio de Santa Fe"

"Bizén Fuster defiende que el edificio cuenta con elementos declarados Bien de Interés Cultural y Histórico Nacional y se encuentra muy deteriorado.

El grupo municipal de CHA en Cuarte de Huerva quiere que se recupere el Monasterio de Santa Fe para usos culturales, por lo que lleva al próximo pleno una moción por la que el Ayuntamiento de Cuarte solicitará a la DPZ que, en el convenio firmado con el Ayuntamiento de Zaragoza de seis millones de euros para inversiones reales en los barrios de Zaragoza, incluya una actuación de recuperación y conservación del Monasterio de Santa Fe, que si bien se encuentra junto al término municipal de Cuarte de Huerva, pertenece a Zaragoza, concretamente al barrio de Casablanca.Bizén Fuster ha señalado que "el Monasterio cisterciense de Santa Fe, cuyo origen se remonta al siglo XIV, cuenta con elementos declarados Bien de Interés Cultural y otros monumento Histórico Nacional, se encuentra muy deteriorado y es necesario acometer su restauración para que pueda ser un espacio cultural vivo". En este sentido ha recordado que cuenta con la coordinación y respaldo de la Concejala de Zaragoza y presidenta del distrito de Casablanca, Leticia Crespo; con la Asociación de Vecinos de Santa Fé, presidida por Narciso Samaniego, con la Asociación Cultural Amigos del Monasterio, que preside Carmen Morte y con el Servicio de Restauración de DPZ.

En este sentido Fuster ha recordado que "el 20 de abril de 1979 la iglesia del monasterio y la portería son declaradas monumento Histórico Nacional". En el informe previo, Fernando Chueca Goitia, definía la iglesia como "uno de los monumentos más soberbios en España del Barroco clasicista de finales del siglo XVIII". Este monasterio en ruinas, tan cargado de significación para la historia de Aragón, conforma junto con Veruela, Rueda y Piedra, los cuatro grandes monasterios cistercienses de Aragón y junto con la Cartuja de Aula Dei y la Cartuja de la Concepción, los tres grandes monasterios de la periferia de Zaragoza.

Fuster señala que existiendo como existe el citado convenio entre DPZ y Ayuntamiento, una actuación de conservación restauración del Monasterio de Santa Fe y especialmente de los elementos del mismo declarados como BICs, encajaría en ese plan al tratarse de una inversión en el núcleo de Santa Fe (Zaragoza), integrado en el barrio de Casablanca y en su Junta de Distrito, al tiempo que supondría un gran beneficio y un equipamiento cultural de primer nivel para los municipios de Cuarte de Huerva y Cadrete, además de para Zaragoza." (Heraldo de Aragón, 2012)

martes, 17 de abril de 2012

"Ora et labora"

Los monasterios del entorno de Zaragoza presentan un estado de conservación desigual. Aunque los edificios públicos o de empresas están en buenas condiciones, los privados amenazan ruina
Un rosario de antiguos monasterios rodea Zaragoza, como un cinturón patrimonial donde se dan la mano el arte, la cultura y la religión. Pero, salvo contadas excepciones, se trata de edificios con graves problemas de mantenimiento (caso de la Cartuja Baja) o que son pasto de las ruinas, como ocurre con el de Santa Fe. Ambos recintos son, en todo o en parte, propiedad de particulares que no pueden mantenerlos por sus grandes dimensiones y por el astronómico desembolso que supone cualquier obra de conservación.
Solo se salvan de este diagnóstico los antiguos cenobios que pertenecen a grandes instituciones públicas o privadas, como sucede con Cogullada, dependiente de Ibercaja; Veruela, en manos de la Diputación Provincial de Zaragoza, y Rueda, que es de la Administración autonómica y ha sido transformado en una hospedería. En una situación complicada se encuentra la cartuja del Aula Dei, con sus pinturas de Goya, dado que le ha afectado el envejecimiento de la comunidad religiosa que lo habita y la falta de vocaciones.
Más alejada de la capital aragonesa, en Monegros, la cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, que atesora obras de fray Manuel Bayeu y es de unos particulares, presenta asimismo problemas de conservación.
Pero sin duda el edificio más descuidado, hasta el punto de que su techumbre amenaza ruina, es el monasterio de Santa Fe, cuya iglesia y pórtico están declarados bienes de interés cultural (BIC) desde 1977. Posteriormente, la cúpula de la iglesia fue objeto de una restauración llevada a cabo por el arquitecto Peropadre, aunque desde entonces no se ha realizado ninguna intervención de envergadura.
"Hemos propuesto que los propietarios del monasterio cedan determinadas estructuras al Ayuntamiento de Zaragoza, con el objetivo de que una administración pueda hacerse cargo de su recuperación", explica Narciso Samaniego, de la asociación de vecinos de Santa Fe, que cuenta con unos 3.000 habitantes. "A cambio", señala, "la corporación podría declarar urbanizables terrenos que ahora no lo son, y con los beneficios obtenidos compensar a los propietarios".
Los dueños del cenobio, cuyos antepasados lo compraron en 1834, durante la desamortización de Mendizábal, alegan que no pueden hacer frente a la restauración. Y no se hacen ilusiones respecto al futuro del monasterio. "Pienso que no tiene solución", declara uno de los propietarios actuales, que no quiere divulgar su identidad. "Hemos pedido ayuda económica en varias ocasiones y a distintas instituciones y no hemos obtenido nada", subraya.
AYUDA OFICIAL De forma que del gran recinto de Santa Fe solo se mantiene en un estado relativamente bueno el llamado corralón, el alto muro que circunda el monasterio, al que se han ido adosando viviendas habitadas.
La combinación de propietarios públicos y privados ha impedido que la Cartuja Baja de la Concepción, en el barrio zaragozano del mismo nombre, sea hoy un informe montón de escombros. Junto al restaurante, que amenaza ruina y está cerrado, se hallan la hospedería y la procura. Más allá, la portería ha sido restaurada, según informa el alcalde pedáneo, José Ramón. El consistorio posee el refectorio, que se usa en ocasiones señaladas y también aguarda una reforma. La iglesia, del Arzobispado de Zaragoza, es objeto de una concienzuda recuperación que está devolviendo la vida a los frescos de la nave.
En la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, en Monegros, un acuerdo entre la DGA y los propietarios privados permite visitar los domingos las pinturas de los hermanos Bayeu, que ocupan una superficie de 2.000 metros cuadrados, según Francisco Villellas, alcalde de Sariñena. "Convendría firmar un convenio con la DGA que permita restaurar el conjunto, pues corre un grave peligro de deterioro", apunta.
En el extremo opuesto, se halla el monasterio de Cogullada, propiedad de Ibercaja, que está muy bien cuidado y se dedica a labores de formación y de su obra social. Sea como fuere, en Aragón abundan los monasterios, tanto en buen estado como maltrechos y ruinosos. Son escasos, en cambio, los que se dedican a la medieval regla del Ora et labora. Aparte de la Cartuja del Aula Dei, en una enumeración apresurada e incompleta destacan Sigena (Huesca), Valentuñana (Zaragoza) y Estercuel (Teruel). (F. Valero. El Periódico de Aragon, 2012)

miércoles, 11 de abril de 2012

"El Monasterio de Santa Fe podría acabar en "ruinas"

"La Asociación en Defensa del Monasterio ha reivindicado al Ministerio de Cultura y al Gobierno de Aragón su restauración, en varias ocasiones, sin obtener respuesta.
El monasterio cisterciense de Santa Fe, situado junto a Cuarte de Huerva (Zaragoza), podría acabar reducido a un "montón de ruinas" debido al "preocupante" abandono y deterioro que sufre desde hace años, a pesar de ser Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1979.
Con una superficie amurallada de más de cuatro hectáreas, este monasterio, que mantiene la misma estética que los zaragozanos de Veruela o de Rueda, fue construido sobre otro anterior, del que no quedan restos visibles, en torno al año 1739, como indica la inscripción de la puerta principal.
A raíz de la desamortización de Mendizábal, fue adquirido por la familia Jordana de Pozas en el siglo XIX unos años después de que fuera parcialmente destruido por las tropas napoleónicas, que se asentaron en el monasterio durante la Guerra de la Independencia.
"Mataron a los monjes que quedaban, expoliaron los bienes, y destruyeron el techo de la iglesia, además de decapitar a todas las esculturas de la fachada", menos una que todavía mantiene la cabeza, ha indicado el secretario general de la Asociación de Vecinos de Santa Fe.
Sin techumbre, y en este estado de "deterioro", que ha ido empeorando durante los años, se encuentra la iglesia de planta basilical, con una gran cúpula y una torre ligeramente inclinada, en la que anida la única pareja de cigüeñas de la ribera del Huerva.
Su estructura guarda cierta similitud con la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, por lo que se cree que fue obra de un discípulo de Ventura Rodríguez, arquitecto del Pilar, aunque está información no está documentada.
La Asociación en Defensa del Monasterio, constituida por un grupo de vecinos para denunciar la conservación de esta obra, ha reivindicado al Ministerio de Cultura y al Gobierno de Aragón su restauración, en varias ocasiones, sin obtener respuesta.
"El problema de todo esto, es que el monasterio es propiedad privada, y por eso la Administración se desentiende. Pero si los propietarios no se pueden hacer cargo, el Gobierno de Aragón debería proceder subsidiariamente o expropiarlo", ha comentado la secretaria de la asociación, Elena Sanclemente.
Desde que fue declarado Bien de Interés Cultural, solamente se ha instalado a principios de los ochenta un armazón de hormigón en la cúpula para evitar que se cayera, pero no se continuó con la restauración de la misma, ha continuado.
También la capilla del monasterio, antigua sacristía, donde se celebraban misas los domingos, tuvo que cerrarse hace veinte años por riesgo de derrumbe.
Tanto los vecinos, como algunas de las 22 familias propietarias de una parte del patrimonio del interior del monasterio, incluidas unas tinajas de aceite utilizadas por los monjes cistercienses, reivindican su conservación.
"Queremos cualquier opción con tal de que lo consoliden, y se conserve. Un centro cívico, un centro cultural, cualquier cosa que garantice la supervivencia del monasterio y evite su ruina", ha afirmado.
Uno de los principales inconvenientes, además de la fuerte inversión económica que supondría la conservación, es el hecho de que la propiedad del monasterio esté dividida por partes.
De hecho, la iglesia pertenece a dos propietarios distintos, y para delimitar cada una de las zonas se levantó un muro en el interior.
En el año 2004, un grupo de hostelería se interesó por comprar el monasterio y convertirlo en una finca, donde celebrar bodas, pero el Gobierno de Aragón se "negó" en rotundo, de tal forma que "ni hacen nada por conservarlo, ni dejan hacer", ha resaltado el secretario de la asociación de vecinos, Carlos Gil.
"Lo primero que pedimos es que por lo menos consoliden la estructura para que no se estropeé más y se venga abajo", ha afirmado el vicepresidente de la Asociación de Vecinos de Santa Fe, Rubén Palenzuela.
En el año 2008, la asociación presentó a la dirección de Patrimonio del Gobierno de Aragón un dossier con información y fotografías del monasterio para ilustrar la situación, pero "todavía no hemos obtenido respuesta".
A estos años de reivindicaciones, se suma ahora la crisis económica, por lo que desde la asociación ven complicado que la Administración se haga cargo de este monumento artístico, algo que consideran "una auténtica pena". (EFE, 2012)

domingo, 8 de abril de 2012

"El alcalde reclama restaurar el monasterio de Santa Fe"

"El alcalde de Cuarte de Huerva, Jesús Pérez, exigió esta semana la rehabilitación del monasterio de Santa Fe, situado a escasos kilómetros del casco urbano de la localidad, pero perteneciente al municipio de Zaragoza, y acusó a las administraciones de "dejación" por no acometer esta obra.
Pérez, del PAR, hizo esta reclamación durante la presentación de dos de los lienzos del cuerpo principal del retablo barroco de la iglesia, que han sido restaurados este año y serán visibles para los visitantes esta misma Semana Santa.
PARADOR NACIONAL El edil aseguró que se iniciaron gestiones para que el cenobio cisterciense, cerrado desde hace años y en estado de abandono, se convirtiera en parador nacional, pero finalmente las negociaciones no fructificaron. "Si estuviera en nuestro término municipal ya habríamos hecho algo, pero como es de Zaragoza no podemos hacer nada", explicó el alcalde. El edificio, declarado Bien de Interés Cultural, posee una iglesia (de propiedad particular) que amenaza ruina; las últimas obras de asentamiento en el templo se realizaron a principios de los años ochenta.
Pérez hizo estas declaraciones en la presentación de dos de los lienzos del retablo barroco de la iglesia parroquial, cuya restauración han finalizado esta misma semana. Se trata de dos óleos sobre lienzo que representan a San Benito y San Bernardo y están datados entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII.
Las obras, de 152 x 90 centímetros, no tienen autor conocido, pero según el encargado de la restauración, Abraham Reina, podrían haber sido realizadas por algún monje del monasterio de Santa Fe. "Lo más arduo del trabajo ha sido extraer los repintes y la aplicación del entelado a San Benito, dado el mal estado que presentaba el soporte", indicó Reina sobre su labor de rehabilitación.
Ambas obras se han visto afectadas no solo por el propio paso del tiempo, sino también por algunas intervenciones antiguas con técnicas no adecuadas, además de por los barnices y restos de diversos materiales, entre ellos yeso.
La restauración, en la que se han invertido casi cuatro meses de trabajo, ha devuelto a las dos imágenes todo su colorido original y ha puesto de manifiesto algunos elementos que permanecían ocultos por la suciedad acumulada en las obras.
El proceso de limpieza y restauración por el que han pasado las obras fue expuesto esta semana en la Casa de Cultura del municipio, en un acto de presentación al que asistieron varias decenas de vecinos. Estos mostraron su sorpresa por el cambio operado en las imágenes religiosas." (El Periódico de Aragón, 2011)

martes, 3 de abril de 2012

"Es una pena que nadie quiera hacerse cargo del Monasterio de Santa Fe"

"Desde la carretera por la que se accede a Santa Fe de Huerva, en Zaragoza, apenas se aprecia el deterioro y la mella que el paso del tiempo y “la dejadez de sus dueños e instituciones” –apuntan desde la asociación de vecinos- han hecho en el Monasterio de Santa Fe, construido en 1341, reedificado en el siglo XVIII y declaradas su portada principal y su iglesia como monumento histórico-artístico nacional en 1979. La belleza de esta gran abadía cisterciense se pierde conforme la distancia es menor hasta comprobar el estado “casi en ruina total” en el que se encuentra.
 
“Es una pena que nadie se haga cargo. Con todo lo que se ha construido en esta zona y realmente vivimos de espaldas a lo que merece la pena y tiene valor”, explica Narciso Samaniego, presidente de la Asociación de Vecinos de Santa Fe de Huerva. “No estamos pidiendo que se haga una gran rehabilitación. Nuestra idea pasa porque el edificio se acondicione de manera acorde con los tiempos en los que vivimos para que sea de uso público y la gente pueda disfrutar de él y de su entorno. La única actuación que se ha hecho durante años fue en 1981, cuando se construyó un armazón de hormigón para sostener la cúpula”, insiste Samaniego.


Una petición que los vecinos llevan años solicitando sin obtener ninguna respuesta. Tal es así, que en 2008 se creó la Asociación Monasterio de Santa Fe de la Huerva. “En abril hizo dos años de la primera vez que nos reunimos con Patrimonio. Sabemos que la propiedad de este monumento es privada, pero nuestra intención era conocer la posición de las instituciones, así como advertir del estado en el que se encuentra el monasterio”, cuenta Sanclemente. “Nos dijeron que se pondrían en contacto con nosotros, pero todo sigue igual”, apunta la secretaria de la agrupación.

La ruina avanza

El tiempo pasa y la ruina es cada vez más evidente. Y es que a las imágenes decapitadas de la Virgen y varios santos en la portada principal, consecuencia del saqueo al que estuvo sometido el monasterio por las tropas francesas durante el primer Sitio de Zaragoza en 1808, se unen tejas sueltas a punto de caerse de la techumbre de la entrada a la abadía, pasando por la inclinación evidente de la torre de la iglesia, levantada en 1778 por un discípulo de Ventura Rodríguez. “Hasta hace unos años se oficiaba misa en una pequeña capilla dentro del monasterio. El peligro por la caída de la misma era tan evidente que hubo que cambiar la ubicación”, cuenta Narciso Samaniego. De hecho, los mismos vecinos que aún hoy residen en la misma plaza monacal insisten en el deterioro del monumento. “Para ellos, que llevan toda la vida aquí tiene que ser una pena ver que pasan los años y no se hace nada por salvar el monasterio”, cuenta Samaniego.


Por su parte, desde la Consejería de Cultura de la DGA explican que “se trata de una propiedad privada y que por la normativa urbanística es el propietario –en este caso son varios- quien debe hacerse cargo del mantenimiento. En el caso de que se declarara oficialmente en ruina, sería Patrimonio quien debería actuar en consecuencia”. (Teresa Martín. Heraldo de Aragón. 2011)

miércoles, 28 de marzo de 2012

"Un monasterio al borde de la ruina"

A escasos kilómetros de Zaragoza se alza un impresionante monasterio cisterciense, el de Santa Fe, cuya iglesia puede desplomarse en cualquier momento. Una asociación intenta conseguir que se restaure, aunque hasta ahora sólo ha logrado buenas palabras.

Héctor Giménez, de la Asociación Monasterio de Santa Fe de Huerva, lo resume en una frase contundente: "La verdad es que la cosa está cruda, bastante cruda". En realidad, el monasterio de Santa Fe, entre Cuarte y Cadrete, pero en el término municipal de Zaragoza, no ha tenido quien lo defienda hasta el pasado año, cuando un grupo de vecinos decidió crear la asociación e intentar lo que entonces parecía imposible. Pero les animaba el ejemplo de muchas otras localidades aragonesas que, con tenacidad, esfuerzo e imaginación, han conseguido llamar la atención de las instituciones sobre algún monumento que merecía restauración. Y lo han salvado.

"Llevamos un año funcionando y en este tiempo hemos mantenido contactos tanto con el Ayuntamiento de Zaragoza como con la DGA -relata Héctor Giménez-. En el primero nos dijeron que tenían mucho interés en colaborar en la restauración, pero si la DGA se implicaba en el proyecto. Y en el Gobierno de Aragón nos dijeron que estaban dispuestos a emprender un proyecto de restauración, pero que el monumento es de propiedad particular y no invierten en edificios privados".

Y ese es el principal 'handicap' del monumento. Fundado en 1341, fue desamortizado en 1835 y sufrió la suerte de muchos otros de parecida biografía. Hoy, dentro del recinto del monasterio viven cinco familias (en verano alguna más) y resulta muy ilustrativa la situación que se da en la iglesia, que tiene dos propietarios. "Uno de ellos está muy interesado en que se haga algo ya -relata Héctor Giménez-, y creemos que incluso estaría dispuesto a donar su parte del edificio a condición de que se restaurara la iglesia. Pero en el otro no vemos la misma disposición".

El arquitecto Javier Ibargüen, especialista en restauración (ha dirigido la realizada en el monasterio de Rueda) participó hace unos días en unas jornadas organizadas para conmemorar el 30 aniversario de la declaración del monasterio como Monumento Nacional. A su juicio, lo primero de todo es resolver el problema de la propiedad. "La clave está ahí. La situación es compleja porque dentro del recinto monacal existe incluso alguna piscina. Pero hay que ser realistas y empezar por lo más importante, que también es lo más abarcable, la iglesia. Pero, si se empezará por ella, habría que hacerlo desde una actuación de conjunto, pensando ya en todo el monasterio. Habría que realizar un plan director".

La iglesia, lo más destacado

Construida en 1774 o 1778 por un discípulo de Ventura Rodríguez, robusta y monumental, la iglesia tiene tres naves. "El monasterio, en su conjunto, es de grandes dimensiones -relata Javier Ibargüen- pero no se trata de una restauración 'disparatada'. En la declaración de Bien de Interés Cultural se incluyen fundamentalmente la iglesia y la portería. Y la iglesia se podría restaurar por completo por 1,5 millones. Restaurar todo el conjunto ya es algo más complicado, pero las cosas se pueden hacer poco a poco: empezar por la iglesia y seguir luego con todo lo demás. No hay que perder de vista que se trata de una iglesia con un valor enorme. Se ha dicho de ella que es uno de los monumentos más soberbios del Barroco clasicista español de finales del siglo XVIII, y es verdad".

Pero lo cierto es que desde 1981, cuando el arquitecto Ángel Peropadre consolidó la torre para evitar que se viniera abajo, el abandono y el deterioro han seguido avanzando. Los vecinos no cejan en su empeño: "Lo único que podemos hacer es seguir trabajando para que se conozca más su situación", apunta Héctor Giménez.
Javier Ibargüen, que cree además que ha debido sobrevivir parte del monasterio medieval, concluye: "Alguien tendrá que coger el toro por los cuernos y hacer algo... o perderemos el monasterio para siempre". (Mariano García. Heraldo de Aragón, 2009)

viernes, 23 de marzo de 2012

"Santa Fe clama contra el abandono y la ruina de su monasterio"

"Vecinos y amigos del monasterio de Santa Fe crean una asociación para reivindicar la recuperación del monasterio del barrio zaragozano. El cenobio, declarado Monumento histórico artístico nacional en 1979, se encuentra en un estado de preocupante abandono.

Rodeado de urbanizaciones de chalés y viviendas adosadas, y encajado a diez kilómetros al sur de la capital aragonesa entre las localidades de Cadrete y Cuarte, el monasterio de Santa Fe sufre en silencio la amenaza de la ruina total, el olvido y la desidia institucional. Casi tanto como los vecinos del barrio zaragozano quienes hasta hace bien poco carecían de algo tan básico como la red de alcantarillado y vertido.

Desde ayer, sin embargo, una asociación cultural se ha constituido para velar por los intereses del monasterio, declarado en 1979 monumento histórico-artístico de carácter nacional por la riqueza de su iglesia y puerta principal. Entre otros, la integran Elena Sanclemente, Emilia Burbano, Leonardo Blanco, Fernando Giménez y Juan Antonio Navarro. Dicen estar empeñados "en mover conciencias en la Administración y en fomentar el interés y la restauración del edificio, poco conocido y dejado de la mano de Dios", afirman.

Reivindicación eterna

Emilia Burbano es, probablemente, una de las personas que más sabe del menosprecio existente por este monumento. Lleva toda la vida reivindicando su recuperación, pero, hasta el momento, sin éxito. "Nadie nos hace caso y da pena ver el estado lamentable en el que se encuentra el edificio", afirma sin resignarse a que las cosas queden como están.
Ya en 1976, un informe de Fernando Chueca Goitia, académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, consideraba "urgentísimo poder actuar poco a poco en su consolidación, pues sería verdaderamente doloroso que este ejemplo tan monumental, de una arquitectura de la que no poseemos demasiados ejemplares, desaparezca ante la indiferencia y ante la incuria de los españoles. Su restauración debe emprenderse sin más dilación, pues cualquier fenómeno natural puede ser peligroso dado el estado de la construcción".

Un monumento soberbio

De la antigua abadía cisterciense fundada por Jaime I el Conquistador en el siglo XIII no queda nada, pero sí se conserva la iglesia fundada en 1774 que, según recoge el Diccionario de Pascual Madoz, "es uno de los monumentos más soberbios que pueden encontrarse en España del barroco clasicista de finales del siglo XVIII". Del monasterio actual, construido sobre el primitivo en 1341 probablemente por un aprendiz de Ventura Rodríguez -uno de los arquitectos de la capilla de la Virgen, en el Pilar-, los franceses dejaron la impronta de sus balas y cañonazos durante la Guerra de la Independencia. Desde entonces, el recinto y las murallas han padecido otras agresiones, en este caso, una enorme indiferencia ante el inexorable paso del tiempo. Solo en 1981, el Ministerio de Cultura destinó veinte millones de pesetas de entonces (unos 120.000 euros) a un proyecto dirigido por Ángel Peropadre para reforzar la estructura de la cúpula que corría peligro de derrumbe. La amenaza de desplome de la gran cúpula levantada sobre el crucero era más que evidente, así que se construyó un gran armazón de hormigón para sostenerla. Del resto del edificio de la iglesia poco queda. Su interior presenta un espacio organizado en tres naves, separadas por pilares con decoraciones corintias. Las bóvedas que las cubren se han venido abajo, teniendo el templo al cielo como único techo. Un cuarto de siglo después de la única reforma, la iglesia está en ruinas, sin tejados, llena de escombros, y habitada solo por materiales de obra y una legión de palomas y gatos callejeros.

Paradójicamente, en el Boletín Oficial de Aragón con fecha de 12 de junio de 2006 figura como Bien de interés monumental (BIC) "en fase de restauración"

Estado ruinoso

A causa del estado ruinoso del edificio, el monasterio, propiedad de dos particulares, se encuentra en la actualidad cerrado al público por razones de seguridad. "Si no se hubiera apuntalado la cúpula, posiblemente no hubiera resistido la iglesia, pero la restauración quedó ahí y no hemos tenido más noticias de la Administración", señala Patricio Hellín, uno de los dos propietarios del monasterio.

En los últimos años, Hellín ha recibido la visita de algunas empresas y particulares interesados por hacerse con la propiedad de su parte de la iglesia, "pero cuando llegan y ven el deterioro tan importante en el que se encuentra, se asustan y se echan para atrás porque reflotar el monasterio exige mucho dinero", cuenta el propietario que está dispuesto a escuchar ofertas para rehabilitar el cenobio, mientras cuida con esmero el entorno del monasterio.

Así lo confirma Emilia Burbano: "Ahora ya no se trata solo de frenar la ruina del recinto, sino de impulsar la restauración necesaria. La recuperación de este privilegiado espacio significaría un desarrollo importantísimo para Santa Fe. El barrio lo necesita porque desde siempre está abandonado. Aunque desde la asociación no nos corresponde determinar la utilidad del monasterio, éste bien podría, en el futuro, convertirse en un complejo hostelero. De esta forma, no solo se arreglaría el cenobio, sino que, además, esta joya arquitectónica permitiría despegar a un barrio muy necesitado de todo tipo de mejoras". (Óscar Nieto. Heraldo de Aragón, 2008)

lunes, 19 de marzo de 2012

"Santa Fe. Un Monasterio para el 2008"



"En el barrio de Santa Fe de Za­ragoza es una curiosidad urbanística y una vergüenza histórica. A una docena escasa de kilómetros del Pilar, se encuentra el testimonio de un monasterio cisterciense rodeada de urbanizaciones y chalés, ejerciendo de isla urbana. La carretera de acceso al núcleo es del municipio de Zaragoza, pero su derecha pertenece a Cadrete y su izquierda a Cuarte. Los residentes de este singular entorno te hablan de que por allí viven futbolistas del Zaragoza o Marianico el Corto, pero se quedan callados al hablar del Monasterio. Salvo Vicente y Rosa que viven adosados a la muralla que rodea el recinto monástico.

Qué van a decir. Del cisterciense monasterio de Santa Fe fundado en 1341 no queda nada. Del monasterio de "Bernardos" construido| en el siglo XVIII sobre el primitivo, los franceses en la Guerra de la Independencia con sus balas y después los aragoneses con su indiferencia, no han dejado más que ruinas vergonzantes. Una majestuosa iglesia "por el orden de una catedral", cerrada a cal v canto para evitar algún accidente y una maltrecha muralla, con mal­trechos cubos semiesféricos. La mayoría de los cubos y muros han sido aprovechados para hacer ca­sas, si bien queda algún tramo pre­cioso como el de la calle Mainar. Todo es propiedad privada. La Iglesia y las casas de labradores construidas dentro de la muralla, son de una veintena de familias. Me las han contado: "Actualmen­te viven doce personas y el pintor".

Frente a la impresión casi medieval, campesina y familiar de es­ta curiosa comunidad del recinto monacal, el entorno se ha poblado de casitas a ambos lados del Huerva. Son de Cuarte o de Cadrete. Se­gundas y primeras residencias por su proximidad a la capital rodean a los 12 zaragozanos que viven in­tramuros, en la isla. Al llegar al monasterio un gran cartel dice: "Te quedan solo 200 metros para tu felicidad". La felicidad se en­cuentra no en las paredes del con­vento, sino en las casitas que están construyendo alrededor. Y es que son plantas bajas "con jardín pri­vado"-y con garaje para dos co­ches. Un hijo tan cerca, pero tan lejos. Me dicen que hay villas de un millón de euros.

A pesar de haber comido bien en el restaurante La Muralla, me marcho cabreado de ver que lo histó­rico artístico está igual que hace diez años. Solo progresa lo histé­rico urbanístico. El monasterio de Santa Fe era la entrada a Zaragoza no solamente desde Teruel, sino también de la carretera real de Ma­drid, que pasaba por Molina de Aragón y Daroca. Allí descansaban las visitas reales, y al monasterio acudían las autoridades zara­gozanas para recibir a los monar­cas. Ahora no acude nadie. Lo cuento para excitar la visita al Mo­nasterio, a ver si excitamos el celo de quien corresponda, y se pone algún remedio a este desastre. La caballería francesa, rechazada de Zaragoza en el Sitio de 1808, ocu­pó y machacó el monasterio. Ahora se celebra el bicentanario de los Sitios. Pues este es un sitio pero que muy singular, que habrá que esconder a los visitantes de la Expo. Si, excitado su interés, se acercan a Santa Fe, soy optimista y creo que me entenderán. “Maño, que torpe eres”, me dice la señora Rosa." (Miguel Caballú. Heraldo de Aragón, 2007)

jueves, 15 de marzo de 2012

"El monasterio de Santa Fe"


"Está situado a 9 km de Zaragoza, junto a la carretera de Valencia, sobre la margen derecha del río Huerva, donde rumia su ruina y abandono.La iglesia y la puerta principal del monasterio forman parte del monumento histórico-artístico de carácter nacional, según de­claración del Consejo de Minis­tros del 20 de abril de 1979. Fue entonces cuando visité por vez primera el singular recinto amu­rallado. Santa Fe de Huerva le­vanta su peculiar estructura en­tre las tierras de regadío.

Me dio pena entonces el estado ruinoso del excepcional conjun­to. La historia y el arte sumién­dose en el olvido. En las fechas de referencia, el pequeño pueblo agrícola aledaño al antiguo mo­nasterio estaba habitado por nue­ve familias. Los vecinos llaman "la torre gorda" a la cúpula de la iglesia. La torre-campanario es de estilo neoclásico, a tono con la fachada. Cuentan que el rey Carlos III pernoctó allí en 1667 cuando iba camino de Zaragoza para jurar los Fueros, un recuerdo que ha superado el paso de los siglos.

Aunque el origen fue una ermi­ta, el monasterio del Císter data del siglo XIV. Dice la tradición que los primeros monjes proce­dían de Fonclara, junto al Cinca, de donde salieron huyendo de la persecución del Conde de Urgel con la misión de conocer el nue­vo lugar que les ofreció genero­samente Miguel Pérez Zapata de Cadreyto, señor de Cuarte y Cadrete y de Purroy y gobernador de Aragón.

Clemente VI otorgó la funda­ción del monasterio cisterciense en 1336. Posteriormente, el rey Pe­dro IV cedió a los monjes Cuarte y Cadrete. Por aquella época, los caminantes que llegaban a Santa Fe recibían pan, comida y reposo. Su decadencia se inició en 1808, con el saqueo perpetrado por los franceses, los cuales dieron muerte al abad y al cillero, entre otros miembros de la comunidad. Los restantes monjes tuvieron que abandonar el monasterio, al que regresaron seis años más tar­de. En 1820 se quedaron sin tie­rras, ya que éstas fueron vendidas como bienes nacionales. Se las restituyeron en 1823 para ser des­pojados definitivamente de ellas en 1835, víctimas de la supresión de las órdenes monacales. La Desamortización de Mendizábal generó su ruina irreversible.

La construcción del edificio del monasterio se llevó a cabo en 1774, con piedra en la base y la­drillo en el resto.

Aunque de propiedad particu­lar, cabe esperar que este monu­mento nacional histórico-artísti­co reciba las debidas atenciones y sea conocido por todos los aman­tes de la historia y el arte, una he­rencia tan maltratada por diver­sas circunstancias.." (Alfonso Zapater. Heraldo de Aragón. 2003)

domingo, 11 de marzo de 2012

"Hace falta mucha fe para creer lo que allí se ve"

"Hace falta mucha fe para creer lo que allí se ve.
Véase o léase: en el propio término municipal de Zaragoza, adscrito al distrito de Casablanca, a 10 km. de la Plaza de Aragón, puede verse un desastre increíble.
Del cisterciense Monasterio de Santa Fe fundado en 1341 no queda nada.
Quizá, con suerte, alguna canasta porque dice Madoz: “Los primitivos monges trabajaban espuertas, cestos y demás efectos de mimbre que recogían de la ribera del Huerva”.
Del monasterio de "Bernardos" construído en el siglo XVIII sobre el primitivo, los franceses en la Guerra de la Independencia con sus balas y, desde entonces, los aragoneses y las aragonesas con su indiferencia, no han dejado más que ruinas vergonzantes.
Una majestuosa iglesia “por el orden de una catedral”, cerrada a cal y canto para evitar algún accidente y una maltrecha muralla, con maltrechos cubos semiesféricos de trecho en trecho.
En la misma un estrecho y noble portalón con una cartela con fecha de 1797 por el que se accede al gran patio.
Ahora ocho familias viven en el interior de recinto amurallado que acaba de cumplir doscientos años, mire Vd. que ocasión para hacer algo.
Todo, incluso la gran iglesia, es de propiedad particular.
Hasta hace treinta años aún se celebraba misa en la capilla de la Sacristía.
Ahora sólo se celebra cada día el casi milagro de que no se caiga la “torre menuda” o se hunda la “torre gorda” como las llama la Sra. Rosa que vive enfrente.
La primera es una esbelta torre de tres cuerpos de ladrillo como todo el conjunto de la inmensa iglesia.
La segunda es la cúpula del crucero sobre tambor octogonal y tiene en los ochavos cuatro grandes esculturas de santos. Todos sin cabeza menos uno." (Miguel Caballú. Heraldo de Aragón. 1998)


miércoles, 7 de marzo de 2012

"Un gran templo barroco olvidado y necesitado de una recuperación"

"El Monasterio de Santa Fe de Huerva conserva la muralla, con torreones cilindricos y la puerta de acceso al recinto. Dentro está la Iglesia, de grandes dimensiones, de la que sólo se mantienen en pie la cúpula; el resto de las bóvedas se ha venido abajo. Para llegar hasta allí, si salimos de Zaragoza por la carretera nacional 330 en dirección a Valencia, a unos 6 km de la salida, quedaremos sorprendidos al contemplar a la izquierda, y próxima a la carretera, la impresionante mole de una iglesia con gran cúpula, que aparece rodeada de naves industriales y chalets. Allí están los despojos arquitectónicos de lo que fue el monasterio de Santa Fe, de la orden del Císter.

Desde el 20 de abril de 1979, gracias a la me­moria redactada por el arquitecto Ángel Peropadre, la iglesia y la puerta principal del monasterio de Santa Fe de Huerva son monumento nacional, pero sigue siendo pro­piedad de varios particulares, y si bien se evitó la destrucción de la cúpula, restaura­da por dicho arquitecto, el resto del templo está esperando la continuación de esa res­tauración sólo comenzada.

El monasterio de Santa Fe, situado a orillas del río Huerva, entre los pueblos de Cuarte y de Cadrete, fue fundado en su ac­tual emplazamiento en 1344. Contó para su sustento con las tierras de cultivo de dichos pueblos, trabajadas por campesinos mudejares has­ta su expulsión de tierras aragonesas en 1610. Los monjes llevaron a cabo unas mejoras de la infraestructura de riego, construyendo un azud para tomar las aguas del Huerva y llevarlas mediante acequias a las huertas, donde cultivaron hortalizas y frutales, especialmente de du-raznillas; asimismo, plantaron frondosos árboles en las márgenes del río. Las tierras de secano estuvieron dedicadas al cultivo de olivos, de los que se obtenía abundante aceite que se vendía en su mayor par­te, y viñas productoras de afamadas uvas para colgar, tal como refie­re Ignacio Jordán de Asso.
El monasterio de Santa Fe no fue tan rico como los monasterios her­manos de Veruela, Rueda y Piedra. De las construcciones monásticas medievales, que se edificaron en los siglos XIV y XV, nada queda, pues en el siglo XVIII el monasterio fue totalmente reedificado, en época de bonanza económica. La im­presión que producen los restos arquitectónicos del monasterio no puede ser más desoladora. De pro­piedad privada, el deterioro pro­gresivo tras la exclaustración de 1835, y la desidia de los propie­tarios, se han enseñoreado de los edificios conservados, situados en torno a la iglesia. Se mantiene en pie la muralla del monasterio, con torreones cilindricos, y en ella la puerta que da acceso al recin­to monástico, en la que aparece la fecha de 1797, que sería, sin du­da, la de conclusión del la reedi­ficación de la misma, sustituyen­do a una más antigua.


La iglesia resulta impresionan­te por su monumentalidad y di­mensiones. Corresponde al barro­co clasicista o de la Academia y fue proyectada, según Madoz, por un hermano cisterciense que se había formado con Ventura Rodrí­guez. Su construcción se iniciaría hacia 1774, según dicho autor, y en 1778 según fuentes cistercienses, y se dilataría unos años, es­tando ya terminada cuando An­tonio Ponz visitó en 1788 la «bue­na Iglesia nueva». Edificada en manipostería y ladrillo, es de planta basilical y su interior pre­senta el espacio organizado en tres naves, separadas por pilares decorados con pilastras de orden corintio. Las bóvedas que las cu­bren se han venido abajo, que­dando a la intemperie el templo, y sólo se mantiene solitaria la gran cúpula levantada sobre el crucero, que fue apeada con una estructura de hormigón restau­rada por el arquitecto Ángel Peropadre a partir de 1981, dado el peligro de desplome que había.

Esta cúpula, hecha en ladrillo y piedra, está formada por ocho paños y se eleva sobre un tambor octogonal, con grandes ventana­les rematados por frontones trian­gulares y flanqueados por co­lumnas y pilastras clasicistas. En los ochavos aparecen cuatro esta­tuas de piedra, parcialmente mu­tiladas, que representan a los Pa­dres de la Iglesia Occidental. A los pies del templo, al lado derecho de la fachada, se mantiene en pie una torre de tres cuerpos.
El interior de la iglesia es una ruina total. Dividida en dos par­tes por los propietarios adqui­rientes del monasterio, ha servido hasta hace poco como almacén de maquinaría y productos agrícolas.

Resulta inexplicable que un conjunto de tanta belleza y pres­tancia se halle en el estado de abandono en que se encuentra. ¡Reaccionaremos los aragoneses y las autoridades ante tal incuria y devolveremos al monasterio de Santa Fe, al menos, parte de la prestancia que tuvo!. Así lo dese­amos. La Fe es lo último que se pierde." (APUDEPA. Heraldo de Aragón, 1997)


domingo, 4 de marzo de 2012

"Ayer, Real Monasterio; hoy, almacén".Un artículo de 1970 todavía vigente (y III)

"Pereció a nuestras manos.

“Víctima de la indiferencia de la especulación perecerá este edificio a nuestras manos, después de sobrevivir al estrago de los franceses que inmolaron atrozmente a sus moradores...” (José María Cuadrado)

Todo el recinto se cierra de una regular muralla de conglomerado. No hace muchos días que tiraron un tramo de la parte derecha. Aparecieron platos y tazones de cerámica de Muel (probablemente de finales de siglo) algunos subterráneos donde se encontraron barriles y tumbas, y que la excavadora volvió a tapar.  Hemos visto alguna de estas vajillas. Las tienen en una casita que abre su puerta al exterior del recinto, en la tapia, a mano izquierda. Las tienen también en la casa de teléfonos. Colores y dibujos clásicos, los mismos que hoy se utilizan en el taller-escuela establecido en Muel. Se trata, según opinión autorizada, de muestras de la más discreta época de la cerámica  de Muel. Jesús Utrillas –al que se dedicó no hace mucho un reportaje en nuestro periódico, mejor bateador 1970 del programa “Misión rescate”-, el amigo Utrillas, como le llaman en TVE, con la que tanto ha colaborado en el citado programa, nos acompaña en nuestro recorrido. Está especialmente interesado en los subterráneos que se abren detrás de la escuela y que debían servir, según él, para llegar desde el monasterio al río cuando, en caso de dificultades fuera necesario proporcionarse agua.

Tras el portalón de ladrillo y figuras decapitadas, una gran explanada. La iglesia está dividida entre dos dueños. La parte correspondiente a la cúpula y altar pertenece actualmente a don Ángel Jordana de Pozas, que heredó de sus padres una parte de las fincas que tiene en este término, adquiriendo a sus hermanos el resto. La otra parte es de don Antonio Martín. Ambas están convertidas en almacén de alflafa, heno y aposento de carros. Estamos ante un hogar de leña quitándonos el frío de la mañana. Los colonos de Jordana de Pozas nos han invitado a entrar en su casita. Se habla ante el fuego. Antes hemos recorrido las estancias de la iglesia (mitad de los Jordana). El aspecto, a pesar de las ruinas, es grandioso por la propia magnificiencia de su arquitectura: nave central, de enorme dimensión, y naves laterales se adornan de una riquísima exuberancia de columnas corintias y frontones neoclásicos. Eso si, truncados, agrietados por el abandono, con todas las bóvedas caídas, el cielo por techo, sólo subsistentes las pechinas y los fajones de la primitiva cobertura del templo. Es un duro contraste ver utilizándose tan artísitica pieza como almacén de forrajes y aperos de labranza. Duro contraste, sí. La cúpula es grandiosa, de tambor muy elevado, con linterna. El colono –no recuerdo su nombre, lo siento- hace que nos fijemos en una paloma que cuelga en la linterna de la cúpula. De plata dicen que es. Se le han tirado hasta tiros por ver si caía, y nada...

La parte del templo que corresponde en propiedad a don Antonio Martín no hemos podido verla. La señora que la habita no quiere dejar paso libre a los curiosos. Aquello es una propiedad privada, una propiedad particular. De acuerdo, de acuerdo, señora, no hay que ponerse así. (Aunque discutible el asunto lo es mucho ¿Por qué ha de seguir manteniéndose en propiedad particular un edificio de tanta significación histórico artísitica? ¿Hasta qué punto hemos de sacralizar lo de la propiedad privada para consentir que se siga utilizando como almacén una joya arquitectónica? ¡Ay, con cuántas poderosas sinrazones nos alimentamos!)

Hay nueve familias habitando el lugar (llamado “coto de Santa Fe”) que forman en total 36 personas. Pertenece al término de Zaragoza, siendo el alcalde pedáneo de Casablanca al mismo tiempo de Santa Fe. Las fincas extramuros pertenecen al término de Cuarte o de Cadrete, pero algunos vecinos de Santa Fe tienen parte de estas tierras en propiedad. El “coto de Santa Fe” se rige parroquialmente por Cuarte.

El que fue real monasterio, cayéndose a pedazos, a pedazos de historia, a pedazos de arte, es un símbolo expresivo, terrible, acusador, del abandono con que miramos nuestro pasado. Tristemente es así." (Juan Domínguez Lasierra. Heraldo de Aragón)

sábado, 25 de febrero de 2012

Un ex-monasterio convertido en explotación ganadera

El ex-monasterio de Santa Fe fue dividido para su venta y tuvo varios dueños a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX. La mayor parte de los terrenos intramuros y la mitad de los edificios, incluída media iglesia, pertenecían a comienzos del siglo XX a don Jorge Jordana Mompeón, empresario agropecuario y presidente de la Casa de Ganaderos de Zaragoza. En 1919 José García Mercadal visitó el ex-monasterio y así lo describía en el diario La correspondencia de España:

“He aquí que un apretujamiento de casas concierta nuestra atención. Sobre él yérguese el alerta de una torre de ladrillo, y junto a la torre la rechonchez de una cúpula coruscante bajo el beso del sol. Santa Fe. También aqui nos salen al paso recuerdos de otro tiempo mejor. Triste destino el de los pueblos que han sembrado su suelo de recuerdos que ya no son ni sombra de realidades. Aquí la fe hizo grandeza y poderio, en lo que hoy apenas sí son ruinas. Esperamos que mañana los hombres modernos hagan de lo que fue convento importante granja agrícola. En camino se está... “

Eran otros tiempos y otras mentalidades y tanto García Mercadal como Jordana veían ya los edificios de Santa Fe como meros continentes de una explotación ganadera. Sin embargo, el respeto por las arruinadas estructuras del monasterio cisterciense siempre estuvo presente en los Jordana que sólo las adaptaron en lugar de demolerlas, como hicieron otros propietarios.

Don Jorge Jordana Mompeón (1857-1931)

miércoles, 22 de febrero de 2012

Primera descripción del ex-monasterio de Santa Fe (1845)

Nunca podremos agradecerle lo suficiente a Pascual Madoz que a mediados del siglo XIX decidiera publicar su Diccionario Geográfico Estadístico. Su obra es pieza fundamental para cualquier estudio histórico y, tras ella, muchos historiadores callaron la existencia del monasterio de Santa Fe, su importancia histórica y su arte. Madoz hizo la pirmera descripción del ex-monasterio de Santa Fe y también denuncio su lamentable estado:

"Este monasterio de la orden cisterciense fue fundado en 1341 por Miguel Pérez Zapata (donde a fines del siglo XV ejercía su elocuente pluma en la crónica de los reyes de Aragón, el monge Gouberto Fabricio de Vagad) se halla situado en la ribera izquierda del río Huerva, a 1 legua al sur de Zaragoza, en una hermosa y fértil llanura. Su edificio es vastísimo, y dista como ¼ de legua de los pueblos de Cuarte y Cadrete, que caen hacia el Este. Las tierras anejas a este monasterio producen toda clase de frutos, y en el día lo habitan unas familias que dependen de la agricultura o cultivo de las mismas. La arquitectura de la nueva iglesia, es de órden corintio, construida con riqueza y muy buen gusto. Lástima causa que un edificio de esta naturaleza se halle en un estado de casi total abandono.

Los primitivos monges trabajaban espuertas, cestos y demás efectos de mimbre, que recogían en la ribera del Huerva, hasta que paulatinamente fueron cultivando tierras en las llanuras de los pueblos de Cadrete y Cuarte, donde había unos antiguos castillos y algunas paredes de edificios destruidos, que fueron el primer fundamento de estos dos pueblos; trasladándose desde aquel sitio al que ocupaban ultimamente en el año de 1835, cuando fueron suprimidas las comunidades, donde construyeron una iglesia baja, cuyas paredes aun subsisten, hasta que en el de 1774 poco más o menos, edificaron la iglesia nueva, por el orden de una catedral, con sillas altas y bajas de nogal del mayor primor en el coro, asi como igualmente las puertas de la sacristía.

Los pueblos de Cuarte y Cadrete fueron separados por los monges cuando se establecieron en el término llamado de las Almunias, donde existe este monasterio, dando a los vecinos las tierras y casas con la obligación de pagar cada uno un quiñón en trigo por cada cahiz de tierra, y por las casas de 40 a 60 reales anuales. Dichos monges tenían el privilegio de nombrar los alcaldes y ayuntamientos de los mencionados pueblos hasta el año 1808, como señores de aquel territorio; teniendo también dos coches para el abad cillero con tres pares de mulas para el tiro de los mismos y otro par de mulas de paso y con silla para bajar y subir a Zaragoza y otros puntos que les convenía.

Rechazados los franceses de Zaragoza en 1808, se retiró la caballería al monasterio de que se habla, en el que entraron y mataron al abad, al cillerero y a dos o tres monges más, saqueándoles todo lo que tenían, no obstante de haber salido el abad a la portería con las llaves del edificio y una porcion de dinero. En 1814 volvieron los monges a tomar posesión del monasterio y se reintegraron de las fincas secuestradas por los franceses, hasta que en el año de 1820 fueron vendidas en su mayor parte, como bienes nacionales, de que fueron despojados sus compradores en 1823, y restituidos a su posesión en 1835, en virtud de la supresión general de las órdenes monacales y religiosas."


Puerta de la sacristía de la iglesia del
monasterio de Santa Fe.


martes, 21 de febrero de 2012

Una reivindicación con más de 150 años

La reivindicación de que el ex-monasterio de Santa María de Santa Fe sea recuperado para el disfrute de todas las personas no viene de hace unos años. Se remonta prácticamente a la época en que fue dividido y vendido en subasta pública. José María Cuadrado en su colección de "Recuerdos y bellezas de España", publicado en 1844, presagiaba un futuro oscuro para Santa Fe:

“Y cual si un tiempo viniera estrecho para los edificios religiosos el recinto de la piadosa ciudad del Pilar, ciñen por afuera sus tapias una porción de conventos ni más recordables ni más venturosos en su actual estado que los del interior, y a lo largo de los ríos que cruzan su dilatadísima llanura se asientan todavía vastos monasterios o devotas ermitas. Sobre la orilla izquierda del Huerva a dos leguas de Zaragoza descuella Santa Fe, mansión de cistercienses fundada por Miguel Pérez Zapata en 1341, donde el monge Gauberto Fabricio de Vagad a fines del siglo XV ejercía su divagante si bien a veces elocuente pluma en la crónica de los reyes de Aragón, soltando la rienda a más altivos sentimientos de los que su estado y época prometían. Víctima de la indiferencia de la especulación perecerá este edificio a nuestras manos, después de sobrevivir al estrago de los franceses que inmolaron atrozmente a sus moradores en 1808.”



Grupo escultórico del arco de entrada y portería del Real monasterio cisterciense de
 Santa María de Santa Fe